Solidaridad o borreguismo

La solidaridad es esa actitud de empatía que experimentan las personas por las causas o empresas de otras y que les lleva a realizar acciones en favor de las mismas. Así sucede cuando los ciudadanos se manifiestan públicamente por defender los derechos de un colectivo. Ejemplo reciente lo tenemos en la llamada “Marcha Negra” de mineros que ha cruzado media España para llegar a Madrid y protestar por los recortes al sector.

Con el mayor de los respetos y sin que nadie se tenga que dar por aludido, debemos aclarar que existe una gran diferencia entre solidaridad y borreguismo. Éste último se define como la actitud de quien, sin criterio propio, se deja llevar por las opiniones ajenas. Destaco por encima de todo, eso de “sin criterio propio”.

Hoy en día, donde los medios de comunicación dictaminan el pensamiento, Facebook es la biblia, Youtube la bola de cristal y los móviles tienen línea directa con el mismísimo dios, el criterio, el juicio o la razón han quedado relegados y exiliados por completo. Ya nadie coteja informaciones o comprueba la veracidad de una noticia. Simplemente la reenviamos y difundimos como si fuera un dogma de fe. De este modo hemos podido llegar a leer auténticas barbaridades que por cuestiones morales me niego a repetir.

Lo realmente lamentable es ver como miles de personas se movilizan por causas que ignoran. Volviendo a los mineros (por seguir con el mismo ejemplo), la gente desconoce que la industria española del carbón, desde finales del siglo XIX, no es rentable, que está abocada a su desaparición porque no se sostiene económicamente. Además, el carbón español es de muy mala calidad, no se adapta a la demanda, es más contaminante y, por supuesto, más caro que el procedente de otros países. En 2010 el Consejo de la UE determinó que las instalaciones mineras cuyos costes sean superiores a los ingresos recibirán ayudas con la obligación de cesar su actividad entre 2014 y 2018. En este punto se encuentran nuestras minas. Es totalmente inviable para cualquier país estar manteniendo un sector que produce pérdidas de manera constante y duradera en el tiempo, más que nada, porque ese despilfarro lo estamos pagando todos los españoles, también esos que solidariamente se manifiestan. Por supuesto que no podemos olvidar a esas 8.000 personas que trabajan en las minas españolas, pero es mucho más rentable indemnizar y pagar las pensiones o prestaciones de estas personas que mantener la industria operativa generando pérdidas. Hablamos de un ahorro de varios cientos de millones de euros anuales que bien podrían ir destinados a educación o sanidad.

Este ejemplo se puede extrapolar a cualquier otra manifestación o movilización social de las muchas que hemos presenciado en los últimos años. Reformas educativas, laborales, energéticas, fiscales… todas ellas polémicas y conflictivas pero también manipuladas y tergiversadas por intereses de unos y otros que cambian el vaso medio lleno por el medio vacío sin que nadie sea capaz de darse cuenta de que en ambos casos la cantidad de agua es la misma.

Así pues, la solidaridad de la que hacemos gala los españoles es en gran medida el fruto de la simple manipulación orquestada por determinados medios o sectores, conscientes del creciente borreguismo que se extiende vertiginosamente apoyado en el poder de las nuevas tecnologías de la información y comunicación.

Es cierto que la legislación está redactada de forma compleja, difícil de comprender en muchas ocasiones, que los políticos no son capaces de hacerse entender o de hacer llegar su mensaje claramente o que los medios de comunicación carecen ya de objetividad, pero precisamente por eso hay que realizar un esfuerzo por leer, estudiar y entender todas las medidas, leyes o reformas en su extensión, para crearse después un criterio propio basado en el conocimiento y no en lo que nos han contado. Sólo así podremos hablar de solidaridad y posiblemente, como consecuencia, dejemos de ver tanta manifestación infructífera y perjudicial para el país.

Nota: No he hecho referencia a los mayores intoxicadores de la sociedad, los sindicatos, porque en vista de sus actuaciones de los últimos años, en los que han perdido toda su credibilidad, ni siquiera merecen ser nombrados.

2 thoughts on “Solidaridad o borreguismo

  1. Alma Igual Pérez

    Tengo la suerte de convivir con niños a mi alrededor, entre ellos mis hijos de 3 y 7 años y siempre que les “mando” hacer algo tienen como primera reacción revelarse y el 99% de las veces me dicen “¿Porqué?”. Sin embargo enciendo el Facebook cada mañana ya casi con hastío y sólo veo a “treinteañeros” o “cuarentones” que se dedican a copiar y a pegar “cartelitos” que dudo muchas veces que ni los hayan leído… ¿En que momento perdemos la capacidad de crítica y de cuestionarnos lo que los otros nos dan cómo válido?
    En las últimas semanas se pide sistemáticamente la reducción del número de diputados, pero muchos de los que lo piden nisiquiera saben que habria que hacer una modificación profunda de la Ley del Régimen General Electoral que es una Ley Orgánica y que requiere unos requisitos para su modificación. Que modificar el número de diputados también conllevaría la desaparación de algún partido político y que el numero de Diputados viene determinado por el numero de ciudadanos de cada parte del territorio. Por supuesto estoy de acuerdo en que habria que hacer una reforma profunda de la la Ley Organica 5/1985 del Regimen Electoral General pero me distancio mucho de los motivos que veo cada día en el face.
    Me daría con un canto en los dientes si la mitad de los que se permiten el lujo de opinar sobre “leyes” sipieran siquiera diferenciar entre Directivas Europeas, Leyes Organicas, Leyes Ordinarias, Decretos Legislativos, Decretos Leyes, Reglamentos etc etc. Yo no opino de medicina porqué de ello no tengo ni idea ni de Física y sin embargo tengo que aguantar todos los días a gente jugando a ser “legislador” y encima lo hacen “cargados de razones”.

    Otra de las cosas que me tocan la moral estas últimas semanas es el tema del sueldo de los políticos, los políticos en españan estan fatal pagados. Yo siempre he defendido que debería ser una de las profesiones mejor pagadas de un país porque realizan uno de los trabajos más importantes, que es gestionar una nación y eso es una ardua tarea. La cuestión no debería ser reducir el sueldo a los políticos sino exigir a éstos una preparación y responsabilidad sobre el trabajo tan importante que realizan. La politica debería estar “profesionalizada” .
    Sólo espero que algún día volvamos a tener ese puntito de “ reveldía” y volvamos a preguntar ¿Porqué? Como cuando eramos niños…
    Fdo. Alma Igual

  2. Margarita Rodríguez García

    Absolutamente de acuerdo.
    Enhorabuena por tener el valor de ser absolutamente políticamente incorrecto, y razonarlo, explicarlo y exponerlo con todo el rigor y la razón.

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