Evita sorpresas en la Declaración de la Renta

En estos días en los que todo el mundo anda liado con la Declaración de la Renta y más de uno se lleva las manos a la cabeza, deberíamos analizar algunos aspectos que sería necesario reformar para tratar de lograr que los impuestos que todos tenemos que pagar no supongan una soga al cuello y menos aún en estos momentos de crisis.

Qué es el IRPF

El Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas es el que grava la renta de las personas físicas obtenidas durante el año natural, es decir, que todos los rendimientos que hemos conseguido durante el año, ya sean por el trabajo, por el capital mobiliario o inmobiliario, o por la actividad económica que desarrollemos, son susceptibles de ser gravados con este impuesto.

Qué es la Declaración de la Renta

Es simplemente el documento por el cual las personas físicas declaran cuáles han sido los rendimientos que han obtenido durante el año natural y que, por tanto, son motivo de gravamen.

Cuándo se realiza la Declaración de la Renta

La campaña para realizar la Declaración de la Renta va desde mayo hasta finales de junio. Obviamente hay que reflejar los rendimientos obtenidos durante el año natural anterior.

Qué son las retenciones de IRPF

Para evitar que este impuesto se pague de una sola vez, primero para impedir el perjuicio que esto supondría para las personas físicas y segundo para favorecer que la Administración disponga de este montante de manera más regular, se realizan aportaciones periódicas de IRPF, por ejemplo, las retenciones que se aplican en las nóminas. Nuestro sistema tributario regula los porcentajes que son aplicados para el cálculo de los impuestos que se han de pagar en función de la renta que se haya obtenido. De este modo, los que más ganan pagan más impuestos que los que ganan menos.

La desagradable sorpresa

Aun así, y dado que nuestro sistema de tributación necesita una profunda reforma, se dan siempre situaciones en las que personas tienen que realizar cuantiosas aportaciones durante la campaña de la declaración de la renta para compensar el desequilibrio entre las contribuciones periódicas y el total de lo que deben tributar, y en muchas ocasiones, la situación económica actual de la persona no le permite realizar este pago con facilidad. Veámoslo con un ejemplo real que yo mismo he tramitado recientemente (no es el único ni el más grave):

Una persona ha trabajado por cuenta ajena durante 9 meses del año 2012, obteniendo un rendimiento de 13.750 euros con una retención en nómina del 10%, lo que supone unos 1.650 euros. Además tenía derecho a percibir prestación por desempleo que estuvo cobrando los otros 3 meses del año, recibiendo un montante de unos 3.100 euros, estando obligada a realizar la declaración. Esta persona deja de percibir la prestación por desempleo en febrero, con lo que carece de ingresos el resto de 2013 debido a que no encuentra empleo. En mayo le llega el borrador de la declaración y observa que tiene que pagar unos 325 euros antes de finales de junio. Gracia, la justa.

Cuál es el problema

El problema radica en que la prestación por desempleo no conlleva retención de IRPF con lo que es un ingreso limpio que al declararlo ocasiona estos pequeños sustos. Por tanto, todas las personas que tengan que realizar la declaración de la renta y hayan cobrado prestaciones de este tipo se encontraran con este percance nada agradable, sobre todo si su situación actual es de desempleo.

Otro problema bastante común es, por ejemplo, el de los contratos temporales (de duración inferior a un año) cuya retención es la más baja (2%), hecho que puede ocasionar el mismo disgusto cuando haya que realizar la declaración de la renta. Muchos otros contratos también tienen tipos impositivos bastante bajos cuyo resultado resultará parecido.

Qué podemos hacer

Cuando se cobra prestación por desempleo poco podemos hacer salvo intentar ahorrar. Este aspecto debería ser corregido por las Instituciones competentes en un proceso de reformas que abarcase todo el sistema tributario.

Con respecto a las retenciones en nómina, los contribuyentes podrán solicitar, en cualquier momento, de sus correspondientes pagadores la aplicación de tipos de retención superiores a los que resulten de la aplicación de la normativa. De este modo, aunque mensualmente tengamos un ingreso líquido menor, evitaremos la desagradable sorpresa al realizar la declaración de la renta.

Referencias: Quién está obligado a realizar la Declaración de la Renta: http://www.agenciatributaria.es/AEAT.internet/Inicio_es_ES/La_Agencia_Tributaria/Campanas/Renta_2012/_INFORMACION/Ayuda/_Quien_tiene_obligacion_de_declarar_.shtml