Desmontando el supuesto tongo de la Lotería de Navidad 2019

La Lotería de Navidad de 2019 ha quedado marcada por las imágenes de un empleado que deja caer “algo” en el bombo en el momento en que se están introduciendo las bolas con los números. Rápidamente saltaron las alarmas y las teorías sobre un posible tongo.

Aunque no es la finalidad de este blog, sí que merece la pena pararse al pensar en el problema que subyace a todo este tipo de desinformación, falsas noticias, manipulaciones, conspiraciones, etc., que no es otro que el pobre nivel intelectual al que estamos llevando a la sociedad y cómo estamos haciendo de la ignorancia la seña de identidad de nuestra época. Se podría decir que la inteligencia individual está dando paso a una inteligencia social colectiva, pero la realidad es que lo único que se está imponiendo es una ineptitud universal cuya principal herramienta son las redes sociales.

Volviendo a la Lotería de Navidad, vamos a tratar de razonar el absurdo pensamiento del tongo comenzando con la presentación del sistema del sorteo.

El mecanismo del sorteo consiste en dos bombos, uno de ellos, el grande, que contiene cien mil bolas numeradas (sin que ninguna se repita) y el otro bombo, el pequeño, que lleva dentro mil ochocientas siete bolas de las cuales, tan solo trece corresponden a premios importantes.

Ahora bien, alguna de esas teorías cospiranoide afirma que se ha introducido manualmente, en el bombo grande, una bola con un peso superior con el fin de que la misma se ubique rápidamente en el fondo para que salga y, por tanto, sea premiada. Hasta aquí podríamos dar la razón al fraude que esto supone. Claro que, se está eliminando de la ecuación la existencia de la otra mitad del sorteo, es decir, el bombo pequeño, el que reparte los premios.

Sin título-2Para que el engaño fuera completo, habría que coordinar ambos bombos para lograr que, en el momento en el que salga la bola trucada que hemos metido en el bombo grande, salga también la bola de un premio importante del bombo pequeño. Algo que es del todo imposible.

Lo único que se podría conseguir es aumentar la probabilidad de obtener un premio, pero poco más, desde luego nunca aseguraría que tocara el “Gordo” ni ningún otro premio importante. Incluso sería cuestionable que siquiera le tocara la “pedrea” ya que los bombos se voltean varias veces a lo largo del sorteo y dificultaría que la bola trucada pudiera permanecer en la parte baja del mismo.

Rizando el rizo y para seguir con las teorías paranoicas, lo ideal sería que en el bombo pequeño, la bola que lleva el “Gordo” también estuviera trucada con un peso mayor y, así, aumentaría la probabilidad de que se produjera la salida simultánea de las bolas trucadas. Pero ni con esas.

La probabilidad de que salgan a la vez dos bolas trucadas en dos bombos separados con la cantidad de bolas que lleva cada uno de ellos, es muy pero que muy baja. Tan baja, que no merece la pena siquiera correr el riesgo.

Así pues, desmontada la teoría del tongo en la Lotería de Navidad, sólo queda decir que preocupa la falta de inteligencia de la sociedad que de manera sistemática se hace eco de toda esta turba de ineptos que con el micrófono de las redes sociales son capaces de llegar a todos los rincones del mundo. Preocupa, porque la ignorancia del pueblo ha sido utilizada históricamente como un arma de dominio social.

Piensen un poquito y utilicen ese fantástico músculo que es su cerebro y no se crean todo lo que cuelgan en las redes sociales.